Una tabla de rutinas infantiles es una hoja donde están escritos, en orden y con dibujos, los pasos que el niño repite cada día: levantarse, vestirse, desayunar, lavarse los dientes. Sirve para que sepa qué toca sin tener que preguntarlo — ni que se lo repitan.
Aquí tienes seis plantillas listas para descargar en Word editable y PDF: la rutina del día completo, la de la mañana, la de la noche, una cuadrícula semanal, unas tarjetas recortables y una versión en blanco y negro que gasta poca tinta y además se puede colorear.
Todos los pictogramas son dibujos propios, pensados para leerse a tamaño pequeño: formas grandes y pocas líneas, que es lo que funciona cuando la imagen mide un centímetro y medio y quien la mira tiene cuatro años.
Contenido del artículo
6 tablas de rutinas infantiles para Word
Seis plantillas A4 en .docx editable y PDF, con pictogramas
originales y casillas para marcar.
Tabla de rutinas del día completo
Los 11 pasos del día, de levantarse a acostarse, cada uno con su pictograma y una casilla para marcar. Es la plantilla base: si solo vas a imprimir una, imprime esta.
- Cuándo usarla: dar estructura a todo el día en casa, sobre todo al empezar el curso.
- Recomendación: plastifícala y usa un rotulador borrable: te dura todo el año.
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Tabla de rutinas de la mañana
Seis pasos, de despertarse a salir hacia el colegio. Pensada para el momento del día en que más prisa hay y más se repiten las mismas órdenes en voz alta.
- Cuándo usarla: mañanas de colegio, cuando hay que salir a una hora fija.
- Recomendación: cuélgala a la altura de los ojos del niño, no a la tuya.
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Tabla de rutinas de la noche
Recoger, baño, cena, dientes, cuento y a dormir. La secuencia de la tarde-noche en seis pasos, que es la parte del día donde más ayuda tener el orden por escrito.
- Cuándo usarla: preparar la hora de acostarse y reducir la negociación nocturna.
- Recomendación: mantén siempre el mismo orden: lo predecible es lo que calma.
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Tabla de rutinas semanal
Cuadrícula de nueve rutinas por los siete días de la semana, con una casilla por día. Sirve para ver de un vistazo qué se cumple y qué se atasca siempre el mismo día.
- Cuándo usarla: seguimiento semanal, y para hablar con el niño de lo que cuesta más.
- Recomendación: revísala con él el domingo: contar las casillas marcadas motiva más que insistir.
Tamaño: 90.2 KB
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Tarjetas de rutinas recortables
Nueve tarjetas grandes para recortar y ordenar sobre la mesa. Convierte la rutina en una actividad manipulativa, que es como mejor la interiorizan los más pequeños.
- Cuándo usarla: educación infantil (3-6 años) y niños que aún no leen con soltura.
- Recomendación: imprime en cartulina de 160 g y plastifica; pega velcro detrás para un panel.
Tamaño: 92.4 KB
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Tabla de rutinas en blanco y negro (bajo consumo de tinta)
La tabla del día completo con los pictogramas a contorno, sin rellenos de color. Gasta mucha menos tinta y, de paso, el niño puede colorear cada dibujo a medida que domina esa rutina.
- Cuándo usarla: imprimir para un aula entera, o cuando la impresora va justa de tinta.
- Recomendación: aprovecha que se puede colorear: pinta el pictograma al conseguir la rutina.
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Por qué funcionan las tablas de rutinas
La utilidad de una tabla de rutinas no está en el papel, sino en lo que quita: la orden verbal repetida. Cuando la secuencia está escrita y a la vista, la pregunta deja de ser «¿te has lavado los dientes?» y pasa a ser «¿qué toca ahora?». El niño consulta la hoja en lugar de esperar a que un adulto le diga lo siguiente, y eso es precisamente lo que se quiere entrenar.
Por eso el diseño de estas plantillas prioriza dos cosas. Primero, el pictograma antes que el texto: un niño de tres años no lee «preparo la mochila», pero reconoce una mochila. Segundo, la casilla para marcar: cerrar un paso es lo que da la sensación de avance, y es más eficaz que cualquier recordatorio.
Conviene además ser realista con el número de pasos. Una tabla con veinte líneas no se cumple: se abandona. Por eso la plantilla del día completo tiene once pasos y las parciales, seis. Si estás empezando, es mejor una tabla de seis pasos que se cumple entera que una de veinte que se deja a medias el segundo día.
Cómo usar la tabla de rutinas paso a paso
- Elige la plantilla según el momento que quieras ordenar. Si el problema son las mañanas, empieza solo por la de la mañana; no hace falta abarcar el día entero desde el principio.
- Ábrela en Word y adapta los textos. Cada paso es una celda de tabla normal: si en tu casa se dice «guardería» y no «colegio», cámbialo.
- Imprímela y colócala donde ocurre la rutina, no en el salón: la de la mañana en la habitación o el baño, la de la noche junto a la cama.
- Cuélgala a la altura del niño. Si está a la altura del adulto, deja de ser suya y vuelve a ser un recordatorio tuyo.
- Repásala con él la primera semana, señalando cada paso. A partir de ahí, limítate a señalar la hoja en vez de dar la orden.
- Plastifícala si vas a usarla a diario. Con un rotulador borrable se marca y se limpia cada noche, y una sola impresión dura el curso entero.
Qué plantilla elegir según la edad
- 2-3 años: tarjetas recortables y secuencias de tres o cuatro pasos. A esta edad manda la imagen; el texto es decoración.
- 3-4 años: rutina de mañana o de noche, seis pasos con pictograma. Es el momento en que la casilla para marcar empieza a motivar de verdad.
- 4-6 años: día completo con pictograma y texto. Ya reconocen palabras familiares y empiezan a leer el paso además de verlo.
- 6-8 años: cuadrícula semanal. A esta edad tiene sentido el seguimiento: ver la semana entera y comentar qué día costó más.
- A partir de 8: normalmente sobra el pictograma y basta una lista de tareas. Si a esa edad la tabla sigue haciendo falta, revisa si los pasos son demasiados o poco concretos.
Errores que hacen fracasar la tabla de rutinas
- Poner demasiados pasos. Es el error más común y el que más rápido hace fracasar la tabla. Empieza por seis.
- Usar verbos vagos. «Portarse bien» no es una rutina; «recoger los juguetes» sí. Un paso debe poder marcarse sin discusión.
- Cambiar el orden cada día. Lo que ordena no es la lista, es la repetición. Si el orden varía, la tabla no ahorra nada.
- Convertirla en un sistema de castigos. Una casilla sin marcar es información, no una falta. En cuanto se usa para reñir, el niño deja de querer verla.
- Colgarla en un sitio de paso. La tabla tiene que estar donde ocurre la rutina; si está en la cocina y la rutina es el baño, no se consulta.
Preguntas frecuentes sobre las tablas de rutinas
¿Las tablas de rutinas son gratis?
Sí. Las seis plantillas se descargan gratis en .docx editable y en PDF, sin registro ni correo electrónico.
¿Puedo cambiar los textos de las rutinas?
Sí, y es lo recomendable. Cada paso es una celda de tabla normal de Word: haces clic, borras y escribes. Puedes cambiar «Voy al colegio» por «Voy a la guardería» o «Hago los deberes» por «Practico piano» sin que se descoloque nada.
¿A qué edad se puede empezar con una tabla de rutinas?
Alrededor de los dos o tres años, siempre que la secuencia sea corta y apoyada en imágenes. A esa edad funcionan mejor las tarjetas recortables que la lista, porque manipular las tarjetas forma parte del aprendizaje.
¿Sirven para niños con TEA o TDAH?
Los apoyos visuales y las secuencias previsibles se usan mucho en estos casos y estas plantillas siguen ese formato. Dicho esto, son un recurso doméstico y escolar de uso general: si hay un diagnóstico, quien debe decidir el formato y los pasos concretos es el profesional que hace el seguimiento del niño.
¿Cómo las imprimo para que duren?
En cartulina de 160 g y plastificadas. Con un rotulador borrable se marcan las casillas cada día y se limpian por la noche, así que una sola impresión aguanta todo el curso.
¿Puedo usarlas en clase?
Sí. La versión semanal y las tarjetas recortables están pensadas también para el aula, y la variante de bajo consumo de tinta existe justamente para poder imprimir veinticinco copias sin vaciar el cartucho.
¿Hay una versión para colorear?
La de bajo consumo de tinta hace esa función: los pictogramas van a contorno, así que el niño puede colorear cada dibujo cuando domina esa rutina.





